En el día de hoy, a muchos argentinos nos amargó el hecho de toparnos con los infaustos comentarios, de cuentas británicas, vociferando calumnias sobre el legítimo reclamo argentino sobre nuestras Islas Malvinas. Por parte de un gran sector de la comunidad, se sospecha que hay intenciones espurias detrás.

En el día de la fecha, muchos comentarios históricamente imprecisos pudieron leerse, tanto por parte de la izquierda, como de la derecha inglesa, en la red social «X».
Ciertamente uno cree ya haber visto todo en la viña del Señor. Sin embargo—y tristemente, además—la rutina siempre nos sorprende con alguna nueva abominación que nos repele ávidamente. En este caso, lo que nos generó tal aversión, fue el hecho de toparnos con una caterva de cuentas, con sede en el Reino Unido, difundiendo una serie de argumentaciones ridículas sobre la causa Malvinas. Uno pensaría que, luego de invadir absolutamente todos los países del globo terráqueo—salvo los que no tienen salida al mar—, y de comerte cuantos crímenes de guerra y lesa humanidad el lóbrego mal del ser humano ha tenido la impía necesidad de realizar, los británicos tendrían la decencia de, al menos, brindar el impoluto respeto del silencio ante los piélagos de sangre que han derramado a lo largo de la historia. Sin embargo, hemos sobrestimado la decencia de muchos ingleses—quizás la historia ya nos había advertido al respecto—. En lugar de intentar respetar un reclamo tan legítimo que, de hecho, cuenta con el apoyo de la gran mayoría del mundo, según la resolución de la ONU de 1988 sobre la causa Malvinas, han decidido defender la sanguinaria Corona Británica con argumentos que no se le ocurrirían ni a un niño de prescolar.
-Traducción: «Soy un izquierdista antiimperialista, pero Argentina se equivoca con las Malvinas. Las islas nunca han tenido una población argentina. Los malvinenses preceden a Argentina, y el 99% votó por permanecer británicos Esto no es un tema colonial. Es utilizado por la extrema derecha de ARG para distraer de los problemas domésticos.»
Quizás usted puede pensar que, desde Revista Bilis, estamos exagerando en los adjetivos que empleamos para definir los argumentos ingleses. Puedo asegurarle, querido lector, que nos estamos quedando cortos en extremo. El primero de ellos, esgrime que, como la Guerra de Malvinas aconteció bajo el mandato de la impúdica Junta Militar, comandada por Leopoldo Galtieri, la misma es una causa que está sustentada bajo el ala de la extrema derecha fascista argentina. Esta infantilidad de pensamiento, ignora dos ejes cruciales de la Causa Malvinas: el primero, es el hecho de que el reclamo argentino sobre las islas data desde 1764 y se mantiene ininterrumpido hasta el día de la fecha; no fue un arrebato de 1982, es un reclamo que se sostiene hace más de 200 años. El segundo aspecto que ignora, es el hecho de que la Causa Malvinas es un emulsionante social en el país que hermana hasta a Santucho con Galtieri; la extrema izquierda y la derecha nacionalista concuerdan en nuestra soberanía sobre las islas.
Prosiguiendo con las paparruchadas inglesas, vitorean con sumo brío el derecho a la autodeterminación de los pueblos, por el deseo de los kelpers de pertenecer a la vomitiva Corona Británica. Lo primero que se debe exhibir ante tamaño sinsentido, es que la propia ONU declaró irrelevante la opinión de los británicos asentados en Malvinas por ser una población implantada. Esto no es algo que se le ocurra a Revista Bilis, sino que fue expedido por la propia Organización de las Naciones Unidas, en la misma resolución de 1988 que mencionamos antes. Además de esto, cabe destacar que en fechas muy anteriores a las reclamadas por el Reino Unido—1823—las Provincias Unidas—antigua denominación de la actual República Argentina—ya poseía gobernadores y población asentada en el país.
Las últimas dos argumentaciones inverosímiles de los británicos sostienen que el reclamo argentino es una lucha imperialista—sí, leyeron bien; no es un invento de Revista Bilis—, porque la Junta Militar intentó arrebatar las islas de las nobles manos británicas. El segundo aspecto sostiene que la presencia británica es anterior a la de cualquier otro habitante en las islas.
-Traducción: «La gente no es argentina, perro imperialista.»
Vamos por partes, y empecemos por la primera postura. De por sí, uno se siente ridículo teniendo que explicar el por qué un reclamo de un país independizado de un imperio colonial, sobre una vejación propiciada por el imperio más colonialista, asesino, genocida, sangriento y aberrante de la historia de la humanidad, no es una lucha imperialista. Sin embargo, haremos el esfuerzo. No hay ninguna argumentación británica que pueda justificar la presencia inglesa en las islas del extremo sur del continente americano que no alberga una cuota inmensa de imperialismo per se. Al margen de eso, y como ya se explicó antes, poco tiene que ver la aborrecible Dictadura Cívico Militar de 1976 con el reclamo sobre Malvinas. Dicho esto, y como también se ha mencionado, los ingleses retiraron la presencia argentina, establecida desde hace años en el lugar, por medio de las armas y se asentaron en nuestras islas. El reclamo argentino comienza desde ese punto de la historia y se extiende hasta el día de hoy. Si el argumento es que Argentina era parte de otro imperio colonialista, la realidad es que la presencia argentina en las islas se extiende a posteridad de 1810 y 1816, en donde nuestra nación ya era un país soberano de criollos, negros, mulatos, zambos y mestizos que habían luchado contra la Corona Española y su dominación continental.
-Traducción: «¿Te perdiste la parte en la que Argentina nunca poseyó las islas? Argentina ni siquiera era un país independiente cuando los británicos se establecieron allí por primera vez.»
En lo referido al segundo disparate inglés, hemos de decir que el ingenio británico no tiene límite alguno; puesto que se trata de una falacia mayúscula sin precedentes. Los registros de nuestras islas comienzan con el arribo de una expedición francesa, en 1764. Posteriormente, los derechos de las islas pasan a dominio de la Corona Española, quien la acuñó comprándola a su par francesa. Su administración pasó a estar a cargo del Virreinato del Río de La Plata, las cuales fueron un punto neurálgico para el virrey Juan José de Vértiz, quien, incluso, envió la primera expedición de ocupación y administración de las islas en 1780; 43 años antes de la ocupación británica de las islas. Como todo territorio perteneciente a dicho virreinato, una vez consumada la independencia, el mismo se legó a la nueva nación naciente: Las Provincias Unidas del Río de La Plata. A continuación, les dejamos un tweet del twittero y profesor de historia “Kowal” en donde recopila diversos documentos que prueban lo que aquí estamos evidenciando.
Por último, nos queda hablar respecto a la “Operación Quito”. Desde hace varios años se corre el rumor de que servicios de inteligencia británicos estarían inundando las redes sociales para desacreditar la Causa Malvinas, justamente con los nuevos descubrimientos de restos fósiles petrolíferos en sus adyacencias. Cierto es que, en la red social “X”—en donde más se vio esta tendencia al desconocimiento histórico inglés—hace pocos días se estableció la traducción automática de tweets, lo que facilitó el intercambio entre argentinos e ingleses. No cabe duda de que muchos eran simples ignorantes anglosajones; pero, además de esto, llama la atención la cantidad de cuentas creadas recientemente y con apenas 50, 60 o 100 seguidores que estaban esgrimiendo tales tergiversaciones históricas. Un detalle que a los argentinos nos debería llamar la atención y mantenernos alertas.