Jugadores de culto: Darío Dubois.

En esta oportunidad, te traemos la historia de una destacada figura del ascenso argentino. Excéntrico, luchador, loco e incomprensible, son algunas de las palabras que pueden definir a nuestro protagonista de hoy.

—Por: Luca Bosi.

La idea de estos pequeños informes es contra, muy resumidamente, la historia de un grupo de futbolistas que son conocidos por cuestiones ajenas al deporte. Ya sea, porque tienen historias únicas o, también, porque su forma de ver el fútbol los hizo muy conocidos en un submundo por fuera del planeta futbolístico; el cual tiene normas muy comunes y cuadradas. Entendamos que, aunque la pelota sea redonda, la mayoría de las cabezas que patean este balón son cuadradas.

Sin más explicación, Revista Bilis te trae un homenaje al gran Darío Dubois.

¿PORQUE ES UN JUGADOR DE CULTO?

Nuestro gran personaje pintoresco, que fue un actor de culto a mediados de los noventas y principios de los 2000s, se destacaba por su peculiar hábito de jugar los partidos con maquillaje facial de pintura de cadáver (que era una práctica habitual y característica de los músicos del Black Metal); ya que Darío es un gran fan de este género musical, originario de Noruega y Finlandia. Su pasión por este estilo de música, lo llevó a adoptar una imagen enmascarada, lo que influyó a crear su identidad. Este acto tan novedoso, lo convirtió en una figura popular y respetada entre los aficionados al fútbol. Aquellos que disfrutan de lo insólito y lo curioso en este deporte, que, muy a menudo, estas historias únicas e inéditas no se encuentran.

Esta pequeña muestra de lo que Darío transmitía, por su extraña forma de jugar los partidos, nos deja pensando que no cualquier persona es capaz de  hacer un acto tal de admirable rebeldía. Tengamos en cuenta que, aunque jugaba en divisiones muy bajas de nuestro fútbol nacional, según el propio Darío, los demás jugadores lo miraban de una forma extraña; impactados y hasta algunos asustados. En el reglamento de esa época no existía alguna sanción para algún jugador que entre con la cara pintada. Pero, después de que Darío lo haga sin miedo a algún tipo de sanción, la AFA, tan firme y convencional, le prohibió a Dubois seguir entrando a un campo de juego con su rostro lleno de pintura.

 Comenzó su carrera futbolística en el club Yupanqui, en 1994. Luego, jugó para varios equipos de divisiones inferiores; incluyendo: Atlético Lugano, entre 1995 y 1997—y nuevamente en 2001—; Ferrocarril Midland entre, 1998 y 1999—y luego en 2001 y 2002—; Deportivo Riestra, en 1999 y 2000; Laferrere en 2000; Cañuelas en 2001 y Victoriano Arenas entre 2002 y 2004. También, hubo un pequeño y fugaz paso por Deportivo Paraguayo. En donde guarda un gran cariño y recuerdo es en Ferrocarril Midland, ya que ahí es donde nuestro gran personaje empezó con sus actos antisistémicos.

SU FILOSOFIA DE VIDA

Se cuenta tanto de Darío— y se investigó muchísimo de él—, que pudimos conocer como era su forma de pensar y de ver la vida. Gracias a la entrevista con el Diario Olé, pudimos ver qué pensaba del futbol; “No me gusta jugar. Lo hago porque es muy competitivo y me entreno mucho. No como carne roja, no fumo, no tomo alcohol ni drogas. Nunca lo hice. Además, la poca plata que gano me ayuda. Mi posición económica es desastrosa”. La filosofía de vida de Darío era que, aunque no disfrutaba del fútbol, él debía dejar el alma en cada partido. Un defensor central que despejaba todo, hasta lo que su cuerpo y garra le permitían. Lo veía como una salida económica, y para su propio físico; pero, aunque no le gustaba este deporte dejaba hasta la sangre y el corazón por los colores que tenía que defender.

Se corría también el rumor de que Darío tenía una novia Trans. Entonces, en la entrevista del Diario Olé, le preguntaron sí era homosexual. A lo que él respondió: “Está abierto a que todos piensen lo que quieran. Yo sé muy bien lo que hago con mi cuerpo”. Tratemos de digerir lo contracultural que era la filosofía de vida de Darío, en un mundo tan conservador en como el del fútbol; donde los prejuicios sexuales y las inseguridades por parte de muchísimos futbolistas siempre están dando vueltas en este ambiente.

Un tipo duro y firme con sus convicciones, tal como su rol de Zaguero central. Porque vivir y pensar, a la manera que Darío lo hacía, no era simplemente pintarse la cara y jugar de una manera rustica. Dubois comprendía que, el fútbol es un mundo lleno de prejuicios, corrupción y de normalidad establecida por un sector conservador de hombres muy tradicionalistas.

SUS DENUNCIAS

Darío, como guerrero dentro de la cancha, también lo era por fuera. En la entrevista en el año 2007, con la famosa página En Una Baldosa, Dabois hizo una denuncia contundente para la época: “Acá hay muchas coimas y se sabe. Ya se sabe quién va a salir campeón en la A y la B. Con 5000 pesos arreglás”. Darío, sin miedo ante una AFA corrupta y llena de suciedad—como nos tiene acostumbrados—, tuvo la actitud para expresar algo que vio con sus ojos y que vivió en carne propia. Para los amantes del futbol, sabemos lo precario que son nuestras divisiones menores. Encima, muchas de ellas son prácticamente amateurs; pero, para la AFA y los dirigentes corruptos, todo pasa de largo. Tengamos también presente que, el entonces presidente de la AFA, Julio Grondona, siempre convivió con el rumor sobre sus negocios turbios y corruptos dentro de todas las divisiones.

 Dubois era el mensaje que nos llegaba por ese submundo que muy pocos conocemos, sobre cómo se opera para que un deporte, que une pasiones, sirva para un lavado de dinero que nosotros no podemos ver. Darío fue ese ojo que se sumó al grito de muchos otros que no se animaron a contarnos esta realidad. Las coimas, es algo que, por desgracia, existe. La precariedad y los sueldos muy mal pagados por estas divisiones menores son moneda habitual. Tanto así, que algunos jugadores, aparte de tener su sueldo escaso, deben conseguir otro empleo para poder subsistir. No es difícil atar cabos para ver el porqué del tránsito mayúsculo de coimas en el fútbol de ascenso.

Darío, era un tipo de barrio típico. Un chabón nacido y criado por las duras realidades que el conurbano nos da. Pero que, al final, nos hace personas con valores fuertes y muy convencidas de cambiar el clasismo que continuamente vemos a lo largo de la historia de nuestro país.

En un encuentro, jugando para Midland, contra Excursionistas, Dubois recibió una segunda tarjeta amarilla del árbitro, que resultó en su expulsión al mostrarle la tarjeta roja. En ese momento, se le cayeron 500 pesos del bolsillo. Dubois, rápidamente, se lanzó al suelo, recogió el dinero y escapó hacia el vestuario. Sin embargo, fue perseguido por el árbitro, los jugadores y el cuerpo técnico. Una vez dentro del vestuario, Dubois le dijo al árbitro que el dinero era el premio que le quitaba por expulsarlo. Pero, al final, decidió devolver el dinero porque temía recibir una suspensión de 20 partidos.

 Quizás Dubois era un simple chabón que quería romper reglas y nada más. Nunca quiso llegar a las altas esferas de este deporte. Pero sus narraciones y mitos quedaron registradas; para alimentar la leyenda. Alocado, único y con espíritu punk. No se guardaba nada. Cometía actos que son de esas novelas con la cual te terminás encariñando con el personaje. Una vez, hizo una acusación pública contra un funcionario del club Juventud Unida, afirmando que le había ofrecido dinero a cambio de dejarse ganar en un partido, con el objetivo de asegurar su reelección en una ciudad de la provincia de Buenos Aires. En su denuncia, el jugador calificó al dirigente de «rata inmunda«. Combatiente y luchador, tal como dentro de la cancha, Dubois era un superhéroe sin la romanización yankee. Fue nuestro vengador dentro del mundo del profundo ascenso; criado en el conurbano a base de Metal y las desigualdades.

¿CUAL ERA SU VERDARERA PASION?

El verdadero sueño de Darío, era ser una estrella de la música. Dubois era el bajista de la banda “Tributo Rock”, la cual estaba compuesta por varios futbolistas de divisiones inferiores y tenía como objetivo rendir homenaje a Vox Dei. Además, formaba parte de otra banda tributo a Riff y también de un grupo de cumbia villera llamado «Corre Guachín«. Él mismo afirmaba haber tenido experiencias, tanto en pequeños eventos para cinco personas como en grandes conciertos para 500 personas. Cabe destacar, que Darío, ya desde muy joven, tocaba el bajo. Había juntado unos billetes para comprarse un bajo y tocar en una banda de Metal.

SU FINAL Y LEGADO:

Como toda historia llena de conflictos, lamentablemente el final de Darío fue muy triste y nos deja un vacío. Ya que, en el año 2005, sufrió una lesión en los ligamentos, mientras jugaba para el club Victoriano Arenas. A pesar de esto, el club no se responsabilizó de los costos de la operación ni de los gastos postoperatorios. Dubois decidió emprender acciones legales contra el club, pero la demanda no tuvo éxito. Las consecuencias de expresar y decir la verdad detrás de tanta corrupción, y de romper con los estigmas del futbol, le provocaron quedarse completamente solo ante una realidad que golpeaba y que resulta muy difícil poder sobrevivir en las ligas más bajas de nuestro país. Nuestro héroe demostraba que sus poderes se estaban agotando, y que los villanos más despiadados, con traje y corbata, podían llegar a ser tan sádicos como para dejar solo a un pibe que, simplemente, no se callaba y que no le gustaba la suciedad de un juego tan impuro.

Finalmente, el 2 de marzo de 2008, a los 37 años, Dubois sufrió un asalto en La Matanza, una zona densamente poblada del Gran Buenos Aires. A pesar de recibir atención médica inmediata, los disparos que recibió en el estómago y en una pierna resultaron en 8 cirugías para salvar su vida. Trató de dar pelea como él solo podía, como lo hizo durante toda su vida, luchando contra todo un sistema. Pero, trágicamente, falleció el 17 de marzo.

A más de 16 años de la muerte de Darío Enrique Dubois, nos deja un mensaje de luchar contra lo prestablecido, de sentir un orgullo de vivir en el conurbano bonaerense, de no importar que digan los demás. Y, lo más importante, de no callar y luchar para un mundo más justo. El fragmento de una canción de Los Ramones, concretamente, Poison Heart, queda ideal para comprender la vida del gran Dubois; “Bueno, solo quiero salir de este mundo. Porque todo el mundo tiene un corazón venenoso. Solo quiero salir de este mundo. Porque todo el mundo tiene un corazón venenoso.

Política de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que podamos brindarle la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en su navegador y realiza funciones como reconocerlo cuando regresa a nuestro sitio web y ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones del sitio web le resultan más interesantes y útiles.

Más información en: Política de Privacidad